No cabe duda de la importancia del comedor dentro de la vida de un colegio, máxime en nuestro centro en el que el 92% del alumnado utiliza este servicio.

En este sentido, Naty ha sido, con sus casi 30 años cocinando para el colegio, una persona valiosísima para fomentar uno de los valores propugnados por el centro: la adquisición de hábitos alimenticios saludables. Su interés, su responsabilidad y su buen hacer, han hecho que nuestros hijos e hijas hayan disfrutado del sabor de la comida casera a pesar de comer a diario en el colegio. Mención especial merece el cuidado con el que ha preparado dietas siempre que ha sido necesario y sobre todo, la confianza y seguridad que ha proporcionado a las familias con niños alérgicos.No es fácil, dar 500 comidas al día durante 30 años y permanecer, como lo hace Naty, en el recuerdo de muchos de nuestros alumnos y alumnas por algunos de sus platos.