Por su implicación, dedicación y por fomentar la igualdad de la enseñanza pública. Con una paciencia y pasión por su trabajo extraordinarias, demuestra que disfruta enseñando y transmitiendo esa pasión desde los más pequeños de la escuela que pasan por sus clases de música y movimiento durante los 4 primeros años, hasta las personas adultas, que con más paciencia si cabe, acompaña en su trayectoria de aprendizaje siempre animando a que no desistan en su empeño de aprender música, dando igual la edad y hasta donde lleguen. Y como no, pasando por el grupo de personas con discapacidad de “Música para todos”, proyecto que él encabeza desde hace 8 años fomentando la inclusividad y que demuestra sin lugar a duda que TODOS podemos aprender y crecer juntos.