César ha demostrado cuando hemos tenido el lujo de tenerle con nosotros, que dar a nuestros niños y niñas es lo primero, que no hay horarios, que nunca falta una sonrisa, que “estos niños son especiales” como él siempre dice y que ha sabido estar cuando había que estar. El Dulce le agradece siempre su trabajo, inmejorable, su saber estar, su sonrisa siempre, profesionalidad y desde luego convertirse en Chaconero desde el primer minuto. Gracias César, por todo lo dado y lo que queda, porque seguro que nos volvemos a ver en ésta, tu casa. EL CEIP DULCE CHACÓN para un Chaconero más.